El estallido social chileno: por la razón o la fuerza

Ciudad folclórica llena de vida, cultura y sentimientos. Santiago de Chile amanece herida tras sumar otra batalla campal más a su historial. Sus muros gritan: “Paco con bala, yo con cacerola” “el neoliberalismo nació en Chile y morirá en Chile”, “¡fuego al capital!”. Sus suelos sostienen los restos de una artillería improvisada por unos jóvenes, y no tan jóvenes, dispuestos a poner el gobierno contra la espada y la pared; una multitud de piedras, unos cuantos adoquines arrancados y vidrios.

Y es que, a día de hoy, la Plaza Baquedano, también llamada Plaza Italia, se ha convertido en el epicentro de las protestas de la ciudad santiaguina. Un general Baquedano, hoy, sin espada ni soldado compañero. Adornado por un cúmulo de demandas sociales reclamando equidad, feminismo, veganismo y plurinacionalidad. No es, ni será, el último monumento histórico donde se reflejará el enfado, y el cansancio, de una gran parte de la población chilena.

El viento sigue levantando el poco gas lacrimógeno que queda en la plaza, mezclándose con el aroma a orina de un cuerpo policial ya al límite de sus fuerzas.

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Plaza Italia tras las protestas del estallido social.

El estallido social

“Cuatro meses de protestas y lo más duro aún está por llegar. Marzo se avecina muy cargado y el 26 de abril votamos para hacer, o no, una nueva constitución.”, explica Joaquín, taxista de la ciudad. “Es normal, la gente está cansada. Miren los elevados precios; pagamos mucho y por todo”. Esto, con un salario mínimo de apenas 301.000 pesos, equivalentes a 345€ actualmente.

Chile, cuna experimental del neoliberalismo desde Pinochet, ve como, a día de hoy, su estado del bienestar se quiebra. Las empresas ponen y quitan leyes, mientras el estado se contenta con garantizar a sus ciudadanos el “acceso” a servicios básicos como la salud y la educación. Todo está regulado por las leyes y los nichos de mercado; tener una vida digna dependerá exclusivamente del sueldo. Poniendo un ejemplo, la educación superior pública en Ingeniería alcanza los 6.189€. Y volviendo a la sanidad, según la encuesta nacional de salud 2019, realizada por el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, los chilenos gastan cerca de 60 mil pesos mensuales en medicamentos, que equivaldrían a unos 1.000€ anuales.

“Paco con bala, yo con cacerola” “el neoliberalismo nació en chile y morirá en Chile”, “¡fuego al capital!”

Cuentan por las esquinas, que el 14 de octubre comenzó todo; fue con la 3era subida, en un año, del precio del abono del metro. Un aumento del 80% en los últimos 12 años. “Sorprende mucho la falta de una dirección centralizada, ese poder de autoconvocatoria tan potente que persiste ya más de 100 días.” explica Galo, combatiente en la Resistencia a Pinochet y actual colaborador en las organizaciones de ex presos políticos torturados en dictadura.

Twitter, Telegram, Facebook, todo. Solo se necesita hora y lugar.

Pero, se dice que el estallido social nació realmente el 18 de octubre y que contabiliza, de momento, 3.700 heridos y más de 20 muertos.

“Lo más increíble de este movimiento es que la gente ha sabido sacrificar las reivindicaciones parciales de cada uno, para luchar por un objetivo superior”, comenta Renato Alvarado Vidal, apodado “Machi”, médico jubilado de profesión y viejo combatiente del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en tiempos de la dictadura y actualmente voluntario en la Mesa de Unidad Social.

Y es que apenas una semana después de nacer el movimiento, las marchas, en su día estudiantiles, recogían una imagen histórica: más de un millón doscientas mil personas se manifestaban pacíficamente a favor de las protestas. Solo recordarán semejante fotografía los que vivieron las movilizaciones contra Pinochet de 1988.

Chile esperaba entrar en una época rica en política internacional, con la llegada de la cumbre del clima COP25. Un país que meses antes aclamaba orgulloso, según palabras del presidente de Chile, Sebastián Piñera, ser “un verdadero Oasis en una América Latina convulsionada”.

La constitución

Ha resultado más ser una crisis social que un oasis, pero para el presidente ha sido algo más: la guerra. El 19 de octubre, Piñera comparecía para decir una frase que no dejó indiferente a nadie, “estamos en guerra contra un enemigo poderoso”. Cada chileno sintió esas palabras de una forma distinta, pero los hechos fueron que, acto seguido, los militares anunciaron el inicio del toque de queda en diferentes zonas de la región y salieron a patrullar las calles.

“Nosotros estamos de acuerdo con las reivindicaciones, pero no con cómo se están haciendo las cosas. El caos no es la solución y mucho menos cambiar completamente la constitución”, se lamentaba Mariela, asistenta social e hija de familia de carabineros.

“Lo más increíble de este movimiento es que la gente ha sabido sacrificar las reivindicaciones parciales de cada uno, para luchar por un objetivo superior”

La constitución chilena vigente data de 1980, aprobada durante el régimen militar. Las promesas de la ex presidenta Michelle Bachelet de iniciar un proyecto constituyente para elaborar una nueva constitución finalmente quedaron en el aire. Hoy, ese proyecto se ha convertido en el objetivo principal de las protestas. “Quemar el país no sirve para nada. Estamos debilitando la economía y perjudicando la imagen de instituciones internacionalmente reconocidas como nuestros militares o nuestros políticos”, continua Mariela.

El próximo 26 de abril el país se dividirá en dos. Con la convocatoria del plebiscito, habrán partidarios y detractores para decidir si se inicia, o no, el proceso constituyente para redactar una nueva constitución chilena.

Dentro del grupo actualmente en el gobierno se ha presentado una división; “una parte se opone apelando a su vieja estrategia del terror al comunismo. Insisten en que abandonarlo es un terrorífico salto al vacío. Por otro lado, están los que ceden para no perderlo todo, confiando en poder seguir controlando y manipulando a través de la vieja estructura de partidos y alianzas parlamentarias”, explica Machi.

El abismo político

Existe un vacío lleno de desconfianza, cansancio y malestar entre los políticos y la sociedad chilena.

El gobierno de Piñera no parece estar dando respuestas que contenten a nadie. Apenas cuenta con un 2,8 sobre 10 de apoyo social, según la encuesta nacional “Termómetro social octubre 2019”. Pero el abismo político es más grande y llega hasta el resto de partidos políticos que no mejoran la cifra, quedándose en un 2,4.

“No gobierna, es débil y no hace su trabajo básico que es garantizar el orden público. Piñera es un inútil, no vio venir el problema, no escucho a nadie a pesar que habían señales de descontento”, afirma Teresa, exprofesora educación media y habitual votante de centroderecha.

Desde octubre hasta la fecha no ha habido respuestas reales a las demandas ciudadanas, más allá de anular la subida del metro. Parece que todo se va a jugar en un único partido: el 26 de abril. La tensión se nota en aumento y el futuro se augura incierto. ¿Será realmente posible un cambio constitucional en Chile? ¿La extrema derecha hará algo por impedirlo? Lo que queda claro es que la población chilena, sin importas sus ideales políticos, han llegado hasta un punto de no retorno.

“Para superar la crisis, es urgente unificar criterios respecto a la necesidad de un nuevo pacto institucional –en razón del agotamiento evidente – y articular en torno a objetivos muy precisos como el agua, las pensiones, la Salud Pública o la educación gratuita de calidad, para no dejarse encasillar en la discusión –funcional a la derecha- respecto a los mecanismos.”, afirma Nelson Agustín Aramburu, coordinador nacional de agrupaciones ex presos políticos de Chile.

Al final será, “por la razón o la fuerza”, tal y como dice el lema nacional inscrito en la bandera de Chile.

 

Nicole Márquez Abellán


3 respuestas a “El estallido social chileno: por la razón o la fuerza

  1. Reblogueó esto en La estaca clavaday comentado:
    Sobre este sujeto lugar, cuya singular geografía les inspiró para llevar adelante estrechamientos económicos. Esta publicación presenta una interesante radiografía de rabiosa actualidad sobre una nación de marcado carácter europeo. Ojo no sea que luego vengan a por los demás.

    Le gusta a 1 persona

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