Bajo la piel morada

Vuelven a ser invisibles todas las palabras que le solía decir susurrando al oído. No hay gritos, tan solo dolor. Una mirada desconocida y un maquillaje nuevo.
Ni siquiera sus excusas son nuevas frente al espejo.

El camino al trabajo resulta eterno, “él no quería, no quería”.

El silencio reina y todos sus compañeros la miran. “Hay un paquete para ti.” Solo desea que no sea un ramo de junquillos. Abre la puerta y ahí están. Flores para pedir perdón, “no volverá a suceder.”

Y entonces vuelven esas palabras a ser visibles y son los actos que desaparecen. Siempre tatuados bajo la piel.


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4 respuestas a “Bajo la piel morada

  1. Veo que tú también usaste la frase del concurso de la Ser. Duro y profundo relato te has marcado. Triste que el silencio resuene más que la voz de denuncia. Habría que reflexionar más sobre esto. Enhorabuena por tu relato.

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